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Problemas ambientales

México enfrenta una presión creciente sobre sus bosques, sus suelos y sus mantos acuíferos. Éstos son los problemas que nuestro proyecto atiende.

Deforestación y tala clandestina

Hasta el año 2020 México ocupó el décimo lugar a nivel mundial en deforestación. Una plantación de bambú de 2000 hectáreas puede proporcionar alrededor de 60,000 toneladas de recursos maderables: materia prima legal y trazable que reduce la presión sobre el bosque nativo.

Dependencia de las importaciones

México importa productos forestales maderables, incluyendo celulosa y papel, por un valor de 8,214 millones de dólares al año. Producir bambú dentro del país sustituye parte de esa importación y deja el valor agregado en las comunidades rurales.

Suelos degradados

El pastoreo excesivo y la agricultura de alta intensidad han dejado suelos sin estructura. El rizoma del bambú forma una red de raíces que sujeta la tierra, frena la erosión y permite que el suelo recupere su nivel óptimo.

Escasez de agua

Cada culmo de bambú puede conservar hasta 20 litros de agua, que deposita gradualmente en la tierra durante la sequía. A escala de plantación, esto ayuda a reestructurar los mantos acuíferos de la región.

Calidad del aire y captura de carbono

El bambú genera 35% más oxígeno que cualquier otro árbol o planta del planeta, y su rápido crecimiento lo convierte en uno de los cultivos más eficientes para capturar carbono por hectárea.

Vivienda y construcción

Según la UNESCO, 70 hectáreas de bambú producen material suficiente para construir 1000 casas. El bambú es más fuerte que el acero a tensión y se renueva en años, no en décadas.

Raíces de bambú

Una sola especie, varios problemas atendidos

El bambú permite atender al mismo tiempo la recuperación de suelos, la disponibilidad de agua, la captura de carbono y la sustitución de importaciones de madera y celulosa.

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